
Miradas de rencor, odio, tristeza, decepción, vacío, incomodidad, des confianza, la tensión se r
respira en el ambiente, la incertidumbre y la tristeza se apodera de mi cuerpo, me espera el tiempo, ese tiempo tan odioso que te hace olvidar, llorar gritar y que destapa tus secretos mas profundos dejándolos al descubierto, me lleno de rabia, celos, rebeldía, no quiero nada, no quiero a nadie.
Me siento envuelta de enfermedad una que solo la cura el tiempo, otro tipo de enfermedad que empeorara con él, y otra enfermedad que está latente cada día de mi vida que pasa y que no puedo hacer nada por curarla.
El primer tipo de enfermedad se llama amor, hay veces que es incurable y vives con él o mueres por él.
El segundo tipo de enfermedad es la vejez, nos volvemos cómodos, inmaduros, incoherentes, egoístas, maniaticos, retorcidos, caprichosos y en la mayor parte de ocasiones nos morimos habiéndonos convertido en pequeños niños pequeños que tiene miedo a morir algún día y que les asusta la soledad.
La ultima enfermedad, no te deja pensar en le futuro, porque no sabes cuanto te queda, no te permite soñar, porque la mayoría de las veces te pone barreras, las cuales, por mucho que luches por saltarlas ,nunca llegas a pasarlas, te obsérvate vuelve mas frío,distante,te condena a crearte un escudo al cual pocas personas pueden llegar, te arranca la vida y te amenaza con llevársela con ella en un solo suspiro y con esa vida que se lleva todas las personas que están en ella, tus hijos, tu familia, tus amigos ,se lleva todo, sin dejar nada, sólo tristeza.
Decían los antiguos sabios, y no sólo los griegos, que todas las cosas se rigen por una lucha de contrarios; sólo así se entiende el curso natural: no hay vida sin muerte, ni amor sin desamor, ni salud sin enfermedad. Busquemos entre todo lo que es y encontraremos su contrario. Y es esa convivencia de lo uno con su opuesto lo que hace que se disfrute de la parte positiva y te des cuenta de cuánto vale cuando tocas la negativa. No sólo hay enfermedad, sino también salud. No todo es vejez, sino también hubo juventud. No sólo hay desamor, sino también hubo amor. Porque se disfruto de lo bueno, se ahoga uno en lo que consideramos negativo. Pero sólo desde la perspectiva de la muerte se puede comprender la vida.
ResponderEliminarNuestra cultura occidental nos ha maleducado en ese sentido. No nos ha preparado para enfrentarnos con el otro lado de la moneda de una forma natural. Todo lo que empieza tiene un final, pero eso no es malo, sino coherente. Nada es para siempre, por eso mientras dura, hay que mimarlo, disfrutarlo... pero no con el miedo a que se acabe, sino con la alegría de tenerlo. Ese amor que se acaba puede haber durado toda la vida. Esa vida que se apaga puede ser el final de algo muy aprovechado y feliz. Lástima, sí, que nos encerremos en el dolor de la pérdida demasiado tiempo -porque siempre es necesario un luto, un tiempo de acomodo-lástima que no pensemos, qué bien he vivido en lugar de qué mierda de vida. Todo es cuestión de actitud ante aquello que se nos presenta. Todo es cuestión de elegir cómo quieres que te afecte si tienes el valor de hacerlo.