sábado, 18 de mayo de 2013

Recaídas.



No he podido evitarlo, he vuelto a caer, una vez más, no sé cómo pero he caído.
He notado recorrer la sangre por mis venas, los músculos tensarse, mi corazón latir con fuerza, y de pronto lo que antes eran palabras de montajes, planos, escenas, ritmo.. ahora ansiaban transformarse en palabras llenas de pureza, pasión, grandeza, absoluta ansia.
Deseaban tomar forma y llenar folios de sentimientos que iban a adueñándose de mi cuerpo a medida que la música de fondo me empujaba a hacerlo.
Desinhibirme, gritar tanto con mis palabras como mi voz deseaba hacerlo en esos momentos.
La fuerza de las letras, los puntos, las comas... pero ante todo con la fuerza de mis pensamientos, devociones, pasiones, rencores, amores... Eso era lo que me empujaba a querer hacerlo.
Pensaba en fumar, convertir en cenizas aquella metralla de palabras que estaba sintiendo en mi cabeza, pero me ha sido imposible, he sucumbido a sus encantos de nuevo.
Nos hemos vuelto a reunir la página en blanco y yo, cada día más próximas la una a la otra, donde yo le cuento mis anhelos y miedos más profundos y ella escuchas sin reproche alguno todo aquello que deseo contarle.
Con ella el mundo se detiene, lo demás deja de existir, la vida parece ajena a tu cuerpo y solo deseas contarle cada vez más y más…
Es como una especie de droga que te incita a querer más de ella.
Solamente ella y yo, que mas da el tiempo, la gente o los prejuicios. Ahora solo existen los sentimientos más profundos, las pasiones más arduas y los temores más insospechados.

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