
TE ODIO
Yo odio tu presencia,
odio hasta tu ausencia,
no te soporto enfrente,
ni al lado,
ni al trasluz.
Te odio con toda mi alma,
estúpido engreido,
la causa de mis males
¡quién coño te has creido
para aplastarme el yo!
Y a tí también te odio,
mi icono de otro tiempo,
quién yo creía fuerte
hoy solo me parece
un pobre perro atado
que obedece su voz.
Te odio a tí, pequeña,
no tanto por tu esencia
sino porque ellos hacen
que me anules con tu luz.
Y te odio a tí, maldito,
que un día me dejaste,
que mi alma maltrataste
y encima te va bien.
Te odio a tí también,
que te burlaste todo
de este corazón roto
que creyó tus palabras
y se entregó a tus brazos
y que ahora niega el hecho
de que tocar mi cuerpo
fuera un acto de amor.
Te odio a ti simplona,
ignorante, idiota,
a quién sonrie la suerte
sin que por un momento
se haya ganado el cielo
aún siendo una malvada
y sin ningún mérito.
Y odio a la analista
que va de chica lista,
que en lugar de ayudarme
no hace más que hundirme
en este lodo amargo
en el que vivo yo.
Y a veces odio al mundo
y otras a todo el mundo
aquellos que señalan
sin saber nada de nada,
que juzgan y se burlan
que aplastan y no ayudan
sin escuchar mi voz.
Y es este odio inmenso
que vive en mis adentros
el que me come toda,
el que me hace llorar.
Y siento la impotencia
y no tengo paciencia
para seguir luchando
pues no sé a dónde voy.
Y odio a esa pava
que todas las mañanas
se mira ante mi espejo
y me da sólo el reflejo
de un fracaso viviente
que ya no puede más.
Y odio este vacio
y esta soledad.
Y busco en mis entrañas
y no me encuentro nada,
ni una sola palanca,
o cuerda o mano hermana
que me ayude a salir.
Dime tú si con este odio
se pueden cumplir sueños.
Se escapan los deseos
y me cuesta vivir.
Yo odio tu presencia,
odio hasta tu ausencia,
no te soporto enfrente,
ni al lado,
ni al trasluz.
Te odio con toda mi alma,
estúpido engreido,
la causa de mis males
¡quién coño te has creido
para aplastarme el yo!
Y a tí también te odio,
mi icono de otro tiempo,
quién yo creía fuerte
hoy solo me parece
un pobre perro atado
que obedece su voz.
Te odio a tí, pequeña,
no tanto por tu esencia
sino porque ellos hacen
que me anules con tu luz.
Y te odio a tí, maldito,
que un día me dejaste,
que mi alma maltrataste
y encima te va bien.
Te odio a tí también,
que te burlaste todo
de este corazón roto
que creyó tus palabras
y se entregó a tus brazos
y que ahora niega el hecho
de que tocar mi cuerpo
fuera un acto de amor.
Te odio a ti simplona,
ignorante, idiota,
a quién sonrie la suerte
sin que por un momento
se haya ganado el cielo
aún siendo una malvada
y sin ningún mérito.
Y odio a la analista
que va de chica lista,
que en lugar de ayudarme
no hace más que hundirme
en este lodo amargo
en el que vivo yo.
Y a veces odio al mundo
y otras a todo el mundo
aquellos que señalan
sin saber nada de nada,
que juzgan y se burlan
que aplastan y no ayudan
sin escuchar mi voz.
Y es este odio inmenso
que vive en mis adentros
el que me come toda,
el que me hace llorar.
Y siento la impotencia
y no tengo paciencia
para seguir luchando
pues no sé a dónde voy.
Y odio a esa pava
que todas las mañanas
se mira ante mi espejo
y me da sólo el reflejo
de un fracaso viviente
que ya no puede más.
Y odio este vacio
y esta soledad.
Y busco en mis entrañas
y no me encuentro nada,
ni una sola palanca,
o cuerda o mano hermana
que me ayude a salir.
Dime tú si con este odio
se pueden cumplir sueños.
Se escapan los deseos
y me cuesta vivir.
Por:PLB;Gracias
No hay comentarios:
Publicar un comentario