miércoles, 7 de diciembre de 2011

Perdida entre el ayer y el hoy.


No sé porqué, pero me perdí entre tus brazos, bajo el agua de la ducha, sintiéndonos uno, y me guié por tus latidos, que fueron míos durante unos segundos. Me senté en el frío a desengañarme sola, igual que sola me había engañado soñando despierta una vez más...
¿Absurdo verdad? Solo comparto historias con el relleno de mi almohada. ¿Con ellos? Con ellos no tengo historias, soy el cúmulo de una serie de catastróficas desdichas en intentos de amores imposibles. Que se quedan en 'imposibles' sin 'amor' y esque mis latidos hace tiempo uqe dejaron de tener sentido y no hay abrazos ni sonrisas que no lleven tu nombre y que pidan a gritos volver a verte pero tengo miedo tengo miedo a que tu te quedes en recuerdos imposibles y sin amor.

1 comentario:

  1. Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlos. Lo importante es poder cerrarlos y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. Puedes pasarte mucho tiemo de tu presente recreándote masoquístamete en los porqués, en tratar de darle la vuelta a las cosas o en tratar de entender porqué sucedió. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tus amigos, todos, estamos encaminados a ir cerrando capítulos, pasando página, a terminar con etapas y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado; ni siquiera preguntándonos porqué. Lo sucedido ya pasó, hay que soltarlo. No podemos ser niños eternamente, ni adolescentes tardíos, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir. Por eso a veces también ayuda destruir recuerdos, papeles, regalos, cambiar de casa, poner tierra por medio. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación, dejarse ir, soltarse, desprenderse. Hay que aprender a perder y a ganar. Hay que vivir lo que tenemos en el presente. Si pasas la vida dejando puertas abiertas, nunca podrás desprenderte de aquello que ya no te es útil, de lo que te impide ser feliz ahora. Tú ya no eres la misma que hace unos meses, un par de años. Cierra la puerta, pasa página, cierra el círculo. Nada ni nadie es indispensable, ni una persona, ni un lugar... Nada es vital porque cuando tú llegaste las cosas ya estaban ahí. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, suéltate.

    Adaptación de Pablo Cohelo: Cerrando círculos.

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